viernes, 6 de agosto de 2021

LA UFOLOGIA Y LA CIENCIA - por Jacques Vallée

 

JACQUES VALLÉE

LA UFOLOGIA Y LA CIENCIA

Por Jacques Vallée

(Extraído de revista “CONTACTO OVNI” Nº 14 – Junio 1996)

No entiendo cuál es la razón por la que los ufólogos continúan pidiéndome que hable, intervenga y exponga mis puntos de vista: probablemente se debe a que no sabemos qué es lo que son los OVNIs. La mayor parte de los ufólogos sabe (o cree saber) que los OVNI son vehículos extraterrestres, es decir verdaderas astronaves provenientes de otro planeta. Esto nos lleva al problema de cuál sería el motivo para la visita de los extraterrestres, pregunta que ha recibido distintas respuestas: por nuestro material genético (1) cosa que dicen los nueve millones de ciudadanos americanos que, se supone han sido objeto de una abducción por parte de las alienígenas. (2).



Hoy en día, la mayor parte de los científicos y técnicos continúa considerando que el problema OVNI es un absurdo total: muy pocos estarían dispuestos a admitir la existencia de un fenómeno extraño, y por ello sabemos (o creemos saber) que no es digno de estudio, ni ahora, como tampoco lo fue en 1969 cuando la Academia Nacional de Ciencias de la Universidad de Colorado dio origen al reporte Condon.

La situación no estaba tan polarizada como lo está hoy en día. Pero, al igual que hoy, resulta muy difícil hacer una investigación adecuada.

En calidad de científico hemos llegado a la conclusión de que existe un verdadero fenómeno OVNI. Es un fenómeno físico hasta ahora inexplicado, por ello continúo investigando los avistamientos, ya que me parece representan una oportunidad y un desafío a la ciencia. Si bien aún no es posible comprobarlo, creo que detrás de ello hay alguna forma de inteligencia no humana. Hablar así resulta irritante para los escépticos. Hoy en día, aún no me añado a la línea pro extraterrestre. De este modo mi posición es bastante impopular, debido a que creo que la creencia en los extraterrestres es más un asunto de fe que de debate científico.

En este sentido, la investigación de la ufología es, por así decirlo, una ciencia prohibida: los escépticos no propician una investigación abierta del asunto, pues esta supondría nuestro universo racional Por otra parte, bastantes proponedores de la causa ufológica se oponen a una investigación libre porque la aplicación sistemática de los instrumentos de la ciencia a este problema podrían revelar su incompetencia como investigadores y mostrar que el fenómeno OVNI es mucho más complejo, estimulante, terrorífico y en definitiva importante y misterioso que la específica y limitada versión que ellos nos presentan hoy en día.

Es la tensión entre estas dos posiciones, la ciega negación de los escépticos por una parte y la ciega certeza de los sostenedores de la postura extraterrestre, ambas alimentan la dinámica de lo que es el problema de los OVNIs desde Kenneth Arnold a Travis Walton y de Roswell a Vorónezh. Y esta tensión es la que a lo largo de los años ha distorsionado, contaminado y censurado nuestros datos. Los científicos independientes se encuentran entre estas dos posiciones extremas y tienen un fuerte compromiso y dificultad para encontrar investigadores serios y competentes con quienes colaborar.

En un esfuerzo por echar luz sobre las condiciones que nos hallamos, creo que se puede contribuir de dos formas: primeramente de una manera breve e informal con nuestra controvertida relación con la ciencia oficial, a la que seguirá un análisis optimista de aquellas prácticas que podrán ayudar a la ufología a lograr mayor credibilidad.

La ciencia y los OVNIs.

En 1958, dos científicos norteamericanos se acercaron al divulgador científico francés Aimé Michel, quien acababa de publicar su trabajo de investigación acerca de la oleada europea de 1954. Se trataba de los astrónomos J. Allen Hynek y de Gerard de Vaucoleurs. Eran curiosos, y abiertamente escépticos, acerca de los relatos referentes de aterrizajes y presencia de humanoides que habían aparecido en numerosos reportes (3).

Allen Hynek dijo a Aimé Michel, en términos explícitos, que era sorprendente encontrarse con tantos casos del tipo de los platos voladores y el misterio de la línea recta (4) y que dudaba de que se tratara de datos verdaderos y sólidos. Si estos existieran, a Vaucoleurs le gustaría fotocopiarlos. Él iba con un asistente equipado con todos los aparatos necesarios.

Esto me divirtió –decía Michel- porque había revisado los archivos de la prensa europea en búsqueda de noticias insólitas desde 1945, aún antes de Kenneth Arnold, gracias al servicio de documentación de la Radio Nacional Francesa (RTF), los cuales trabajaban bastante bien; Hynek, Vaucoleurs y el asistente comenzaron a revisar la información y a registrarla fotográficamente”.

Como lector de mi diario (5), Hynek debió admitir que los reportes existían, pero permaneció escéptico acerca de la realidad de los aterrizajes, incluso mucho tiempo después de su visita a Francia: “Este episodio es parecido la historia de los fantasmas”, me dijo en 1963, cuando por primera vez se enfrentó al problema. Fue solo cuando le mostré día tras día, que el modelo de loas avistamientos que habían ocurrido en Europa Occidental en los años 50 era igual a lo que se duplicaba en los archivos americanos, cuando empezó a cambiar de opinión. Todavía sin poder convencer a sus colegas astrónomos de tratar los datos con mayor cuidado. De Vaucoleurs, uno de los grandes cosmólogos contemporáneos y ahora miembro de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU, es un escéptico sobre el fenómeno. Piensa que los reportes de OVNIs ilustran una propiedad peculiar de la conciencia humana. Así parece que de Vaucoleurs da un toque de buen sentido al problema. La verdad es que la comunidad tecnológica es en general indiferente al problema OVNI.

Se dice que son pocos científicos que tienen el valor de estudiar estos informes (se pueden contar con los dedos de la mano) Obviamente disiento de este juicio. Hemos encontrado muchos testimonios sinceros, hemos visto muchos casos de huellas reales. Aunque aquellos de nosotros que nos hemos convencido a lo largo de los años hemos fallado en convencer a otros de que se debe dedicar una cantidad de tiempo y energía muy importante para el estudio de este misterio.

El límite de la ufología.

1.- El debate al respecto me pare ce que se encuentra bloqueado por la absurda idea de que los OVNIs son naves extraterrestres. Muchos investigadores que se aferran a esta posición atacan a sus colegas considerándolos fanáticos de los OVNIs. Pero es claro, para cualquiera que esté al corriente de las investigaciones en física que existen otras posibilidades mucho más elegantes.

2.-La arrogancia tecnológica con la que se ha afrontado el problema ha producido graves daños a la alternativa, de otro modo válida de comprender los factores fundamentales del fenómeno OVNI. Típicamente se trata de grupos de ingenieros o físicos bajo los auspicios de entes de gobierno o sociedades aeroespaciales que trabajan febrilmente durante pocos meses o años con la confianza de que el problema se podrá resolver. Así por ejemplo se ha tratado de descubrir el elusivo “sistema de propulsión”, que sería una fuente de energía infinita o el secreto de la anti gravedad. El objetivo de esto es obtener algo revolucionario para emplearlo con fines militares y obtener supremacía sobre otras naciones. Me viene a la mente al menos cuatro grupos que fueron subvencionados en los años 60 con este fin. Yo mismo he sido contratado en ocasiones por empresas privadas que tienen en mente ideas similares.

3.- Ocasionalment4e se han producido intentos verdaderamente brillantes de investigación y análisis interdisciplinario. Desafortunadamente, los resultados de estos esfuerzos excepcionales han sido olvidados por los promotores que estaban a la búsqueda de revoluciones tecnológicas o preocupados por las implicaciones políticas Creo que esto se lo he abordado ampliamente en relación con las extraordinarias recomendaciones contenidas en el “Memo del pentágono”, el cual estaba muy adelantado para su tiempo como ya lo he indicado en Forbiden Science (5).

4.- La espera de los extraterrestres es un efecto sociológico que puede y es utilizado para sofisticadas operaciones de guerra psicológica. Aunque son pocos los militares que se han inmiscuido en la investigación OVNI, se ha invertido un esfuerzo considerable para estudiar, documentar y explotar la creencia en extraterrestres. Más de uno han usado (y están usando) el impacto sociológico del fenómeno en su propio interés, enturbiando las aguas y complicando la vida al investigador objetivo.

5.- No contamos con los medios adecuados para que se produzca la clase de debate objetivo sin el cual la ciencia no puede florecer. Tenemos por ejemplo el Journal of Explorations, que es una valiosa publicación que difunde artículos del tema OVNI sin estar afiliada o controlada por algún grupo específico. Aunque el JSF debe ocuparse además de un amplio espectro de otras materias (6). Es necesaria una amplia vía de cambio en la investigación de campo, de modo que los investigadores independientes puedan publicar de manera regular.



6.- El problema se revela mucho más profundo de lo que habíamos imaginado en los años 60 y 70. Una nueva generación de ufólogos, que ha ingresado en el campo con esa arrogancia de la que hablábamos se encuentra también en dificultades con reportes contradictorios y estadísticas confusas, pero ya está empezando a aprender la lección.

Muchos han criticado mi trabajo diciendo: “Un momento, hablas de los OVNIs como si fueran objetos reales, físicos materiales. Y de pronto hablas como si se tratara de efectos psíquicos, que producen fenómenos paranormales dentro y alrededor del testigo”. Esta es una crítica muy justa de mi trabajo. Puedo responder que esta ambigüedad es genuina, que está implícita en los datos y que no es tan obvia como en el campo de la investigación sobre “abducciones alienígenas” tan de moda hoy en día.

Nuestra práctica.

Contrariamente a lo que muchos ufólogos siguen pensando, la ciencia oficial no está abiertamente en contra de la especulación ufológica. Con base en mi experiencia, el verdadero debate sobre el fenómeno no tiene que ver con su eventual existencia. Algunos especialistas en tecnologías avanzadas han expresado claramente la opinión de que los avistamientos corresponden a una realidad objetiva. Lo que se pone en duda es la capacidad de la ciencia para enfrentarse a esta realidad. Durante las conversaciones privadas con el profesor Condon en 1967, le oi expresar un punto de vista similar. Pensaba que el estudio de los OVNI era una pérdida de tiempo, no porque el problema no existiera, sino porque estaba fuera del dominio de la ciencia.

Personalmente disiento con esta opinión, porque, como dijera una vez un astrónomo francés: ningún problema es científico por naturaleza propia, pero si lo es por el modo en que es afrontado. El asunto aquí consiste en construir una vía de aproximación al fenómeno que sea racional y verificable. No pretendo tener la solución a este problema, sino simplemente indicar una serie de directivas para la investigación futura.

1.- Reconocer que nuestra investigación tiene que ver con el sujeto humano y extraer sus consecuencias. Un reporte OVNI es el resultado de la percepción humana y está en función de la infinita variedad de concepciones de la realidad de los humanos. Tiene un impacto sobre la vida del individuo. Ignorar este impacto es irresponsable y antiético. La primera regla de cualquier investigador debe ser que al testigo se lo considera como una persona y que no debe ser desmentido.

2.- Deben introducirse mejores estándares de investigación y de toma de reportes. Hace tiempo propuse un método muy simple (la estimación SVP) para indicar la credibilidad del reporte, y deseo señalarlo una vez más (7). Se basa solamente en tres elementos: ¿Conocemos la fuente del reporte? ¿Se ha llevado a cabo una investigación en el lugar del incidente? ¿Existe una explicación alterna a lo ocurrido? Este sistema ayuda a simplificar enormemente el banco de datos de los ufólogos.



3.- Es imperativo un mejor intercambio de datos. No existe una sola fuente que pueda constituirse, para un investigador independiente en una base segura para referirse al desarrollo actual o pasado del fenómeno. Diversos grupos ufológicos han constituido elaboradas redes de investigación tan solo para poder engrosar sus archivos Hace diez o vente años la única fuente corriente de datos ufológicos era la colección de recortes de Lucius Farish el cual no tenía ni la mejor intención de rigor.

4.- Se debe adoptar un solo sistema de clasificación para una clasificación global de avistamientos. Siguiendo a Hynek y a otros, he hecho una propuesta en ese sentido (7). La investigación de un sistema de clasificación definitivo es una locura y un ejercicio inútil. No existe el sistema perfecto, aunque un sistema no perfecto puede mejorarse mejorando la clasificación de los datos a fin de estudiar aspectos específicos. Si no se cuenta con un sistema que tenga un solo estándar es imposible construir estadísticas globales. Y sin estadísticas globales estamos volando a ciegas, incapaces de reconocer las principales propiedades del fenómeno.

5.- Análisis de tipo físico. Un fragmento más interesante de reportes son aquellos que contienen referencias de huellas físicas, como residuos metálicos que se recogen en el lugar de un avistamiento. Estas huellas deben recuperarse y estudiarse haciendo uso de las modernas técnicas de análisis. Se ha hecho muy poco en esta dirección y queda aún mucho por hacer. La mayor parte de estos casos no son sensacionales. Pero esperar el próximo incidente Roswell no es ciertamente nada constructivo.

6.- Análisis de las fotos. Otro fragmento interesante lo constituyen los reportes acompañados de fotografías utilizables. Aunque en este caso se debe llevar a cabo un trabajo de análisis lo más profundo posible. Las técnicas para tratamiento digital de imágenes han crecido rápidamente en los últimos cinco años, haciendo mucho más fácil descubrir fraudes y obtener mejor información.

7.- Mejorar las investigaciones de campo. Es aquí donde la organización ufológica tiene un impacto mayor. Existe, no obstante, el peligro de que furiosos debates con argumentos sensacionales, como el MJ-12, distraigan a los investigadores de la difícil y poco gratificante investigación de campo.

8.- El estudio de las abducciones puede mejorarse enormemente. Las teorías sensacionalistas (que no son verdaderas teorías en el sentido científico del término sino meras creencias más o menos fuertes), deben ser enfatizadas, y a su tiempo, se deberán conducir investigaciones más serias. Por ejemplo, el uso de la hipnosis, me parece debe aplicarse únicamente bajo supervisión médica por parte de psiquiatras o psicólogos con una amplia experiencia clínica en tal técnica, y con una mentalidad abierta (sin motivaciones particulares) con respecto al fenómeno OVNI.

La nueva prospectiva.

El éxito de una investigación más rigurosa podría ser una nueva validación de todo el asunto y podría dar algunas luces sobre intuiciones quizá descartadas muy aprisa. La historia abunda en ejemplos de este tipo.

Una serie de cartas particularmente interesantes del notable escritor Philip K. Dick nos da un buen ejemplo. Se trata de una detalladísima descripción, muy similar, a la de muchos abducidos y testigos de OVNIs, es una experiencia de encuentro con una entidad que primeramente se manifestó como una “violenta actividad” fosfénica (8) la que le impedía dormir durante la noche. (Los fosfenos son sensaciones visibles consistentes en manchas oscuras o destellantes que se producen al presionar el globo ocular, en la miopía, en el desprendimiento de retina, etc.)

“No parecía limitada en el espacio o en el tiempo…, al interior de mi cabeza se comunica conmigo con una voz computarizada, similar a la de un sistema de inteligencia artificial, muy diferente a cualquier voz humana, no era hombre ni mujer, y tenía un sonido bellísimo, el sonido más bello que hubiera oído.”(10 de febrero de 1978).

Dick señala que “tenía una forma de vida ionizada, eléctrica, capaz de viajar a través del espacio y el tiempo a voluntad… su camuflaje impedía verla”. Luego describe las consecuencias de su experiencia inicial: “Durante los siguientes días la imposición –siesta es la palabra- la imposición de otra personalidad humana sobre la mía ha producido una serie de modificaciones en mi comportamiento”. Dick llega a la conclusión de haber experimentado “Un aumento repentino en mis facultades perceptivas… no nos impresionamos del aumento de nuestras facultades perceptivas y es t es una prueba de nuestra deformidad” (20 de febrero de 1978).

Philip K. Dick escribió algo así como 500.000 palabras durante el periodo de su experiencia paranormal y concluyó que: “no sé qué cosa pasa. Una entidad viviente y extremadamente inteligentes se ha manifestado dentro de mí y en torno a mí, no sé qué cosa sea, cual fuera su objetivo, de donde vino, he conjeturado miles de teorías, y todas funcionan igualmente bien, pero en algún momento todas dejaban datos inexplicados… y se que esto no va a cambiar. Tengo la impresión que se ha convertido en un juguetero, mago y chanchullero”. (23 de febrero de 1978).

PHILLIP K. DICK (1928-1982)
Escritor de Ciencia Ficción estadounidense


Al encarcelar la experiencia OVNI en el mosaico de la teoría extraterrestre, hemos perdido de vista otras vías de investigación. Hemos dejado a los creyentes caminar a ciegas. Hemos perdido preciosas oportunidades de abrir nuestra mente a un nuevo modelo de realidad.

Hacia adelante.

No sé qué es lo que esto signifique para ustedes. No puedo darles ningún consejo metodológico que las pocas directivas que les he señalado. Pero si puedo decirles lo que esto significa para mí.

En tanto que nuestros debates y nuestras disputas se enfrenten en la interpretación de los datos, con el análisis de avistamientos y declaraciones, el acuerdo era la natural y saludable expresión de puntos de vista opuestos. Pero ahora hemos entrado en una época muy diferente. Predominan los insultos, el no hacer caso, las voces terribles que circulan al interior de los grupos ufológicos, que podrían perdonarse considerándolas como el intento desesperado de personas que han desoído la argumentación racional. Pero que nos queda: hoy el trauma y la emoción del testigo son utilizados imprudentemente para sostener teorías preconcebidas.

El tiempo en que los testigos sinceros son hipnotizados para que convengan con las ideas dogmáticas del fenómeno, el tiempo en que las estadísticas parciales se presentan con seriedad sobre la base de catálogos en los cuales los casos que no se adaptan se descartan, el tiempo en que se trata de adoctrinar a los terapeutas para que interroguen a los testigos a partir de modelos predeterminados, es, en verdad, el tiempo justo, para que cualquier investigador dotado de integridad intelectual se vaya a otra parte.

Afortunadamente, surgen otras preguntas. Se observan en los medios noticiosos alguna serie masiva de eventos ufológicos, similares a aquellos que investigué en el pasado en Brasil y Rusia. Estos fenómenos, muy fascinantes, nos muestran que hay detalles que no habíamos tomado en cuenta. Es en esta vía que un científico puede emprender un trabajo más eficaz conduciendo su investigación más allá de la comunidad ufológica.

Por cuarenta años hemos culpado a los agentes del descredito por nuestra falla en obtener la atención de los científicos profesionales; hemos acusado al gobierno por nuestra falta de intuición y nuestra negativa a llevar a cabo investigaciones de campo. Ha llegado el tiempo de zafarse de estos argumentos pueriles. Porque la revelación de la verdad de los OVNI es y será un evento de gran importancia para el destino humano. Y temo que la investigación seria, es y será una ciencia prohibida.

NOTAS DEL AUTOR:

(1)  David Jacobs, Secret Life, Simon & Schuster, 1992

(2)  Budd Hopkins apoya al grupo de Nueva Jersey del MUFON, NJ, Chronicle, V.2 Nº 3, ene-feb 1992. Se estima en nueve millones la cantidad de abducidos en los EEUU, en base a un sondeo sobre una muestra de 6000 personas llevado a cabo por Roper bajo la dirección de Hopkins y Jacobs.

(3)  Com. Personal con A. Michel 22, enero, 1992.

(4)  Aimé Michel, Flying Saucers and the Straight line Mistery, Crieterion books, 1958

(5)  Jacques Vallée, Forbidden Science, Journals 1957-1969, North Atlantic, 1992.

(6)  Journal of Scientific Exploration. Publicado por la Society for Scientific Exploration.

(7)  Jacques Vallée, “Bringing order of the Caos, definitions and classifications”, Apéndice a Confrontations, Ballantine, 1991 pp 231-244.

(8)  Pillip K. Dick, Correspondencia con Ira Einborn inédita, com. Personal.

BIBLIOGRAFIA

Vallée, Jacques, “La Ufología y la Ciencia”, Revista “Contacto OVNI”, Nro. 14, Junio 1996, México, Pág.26-29

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